Clinica Villa Paz

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EL CRACK

El término crack (sinónimo de piedra y de lechu) es el nombre vulgar de un derivado de la cocaína; en concreto, del que resulta de hervir clorhidrato de cocaína en una solución de bicarbonato de sodio o amoníaco, es decir, una pasta amarillenta e insoluble en agua que flota en la superficie y se endurece al enfriarse y que luego se recupera fácilmente en forma de "rocas".

El mayor problema con este derivado de la cocaína es que es altamente adictivo; aunque la adicción que provoca no es física, pero es psicológica y fuerte. Los usuarios de crack describen sus efectos como más intensos, pero de menor duración, lo que implica que su dosificación sea más continua. El uso del crack se ha vinculado con la violencia, pero no se puede asegurar que esto sea un efecto derivado del propio consumo de la droga, tanto como de los grupos social y económicamente más pobres, con un alto índice de violencia y delincuencia en sí mismos.

Presenta unos efectos secundarios muy agresivos que pueden aparecer de forma inmediata con una sola fumada, o en consumidores habituales a largo plazo. En el primer caso se pueden dar arritmias o ataques cardíacos. En el segundo los efectos son muy variables:

1.  Aspecto psíquico: paranoias, alucinaciones y pérdida progresiva de memoria

2.  Aspecto físico: cefaleas, daños pulmonares ocasionando el llamado “pulmón de crack” (con sintomatología similar a la neumonía crónica), daños en el hígado y hemorragias cerebrales. En mujeres embarazadas existe un riesgo muy elevado de roturas en la placenta

Estos efectos psicológicos desagradables pueden combatirse fumando más, con lo que la persona adquiere la necesidad de utilizar la droga continuamente, durante muchas horas, para sentirse de nuevo relativamente bien; aunque raramente volverá a presentar la embriaguez o euforia iniciales. Los usuarios describen este tipo de reacción como ansiedad, pero en realidad es un estado complejo de angustia asociado con una necesidad imperativa de fumar más.

La sobredosis ocasiona la muerte instantánea. Produce adicción psíquica altísima y casi inmediata (con una sola fumada), originándose un síndrome de abstinencia psicofísica (que puede durar varios meses). Períodos alternos de insomnio y somnolencia, irritabilidad, confusión y deseo-necesidad de la droga.